Trabajar en tiempos revueltos
Había una vez una bella ilicitana rubia de nombre Carolina apellidada Cerezuela que en tiempos en los que España pasaba por una gran crisis económica, tenia que intentar sobrevivir con el sueldo que obtenía en una oficina, en la que menos trabajar hacía de todo, sobre todo estar en la maquina de café. Pero claro, ¿Quién sobrevive hoy en día con un sueldo así?
La muchacha tuvo que buscar trabajo en un barrio de las afueras como recepcionista de un hotel, en el que unos chapuzas llamados Manolo y Benito estaban todo el día por allí haciendo de todo menos chapuzas. No solo el hotel, si no todo el barrio quebró y la pobre muchacha, quedó de nuevo con un solo trabajo.
Y claro, para salir de la crisis, tenia que buscar un nuevo trabajó, y le llego su gran oportunidad, presentar un programa de televisión. Pero el programa se canceló y la joven volvió al anonimato
Pero la suerte le volvió a sonreír y no contenta con trabajar en una oficina, se pluriempleo en el Hospital Central de la ciudad, en el que menos trabajar ha hecho de todo, enamorarse, desenamorarse y demás historias de faldas, y nunca mejor dicho, por que allí descubrió su verdadera sexualidad.
Pero claro, como no llegaba a fin de mes, estaba desesperada, y tuvo que aceptar dormir 3 horas al día para poder afrontar su nuevo reto profesional, un nuevo programa de televisión. Nuestra heroína al fin podía respirar tranquila, ya tenía para pagar su modesta casa.
Y mientras, miles de mujeres estaban en su casa esperando a que cualquier productor de televisión las llamara para contar con ellas. Pero no pudo ser, tenían que volver cada tres meses para sellar de nuevo en la cola del paro.
Pero ¿Qué mas da eso? Nuestra heroína era feliz durmiendo 3 horas al día para poder afrontar sus tres trabajos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado











