¿Tenemos lo que nos merecemos?

Yo creo que sí, y es que cada día que leo las audiencias me quedo aún más perplejo del éxito que puede conseguir una bazofia televisiva. No es culpa de las cadenas que quieran hacer una televisión peor, si no de ese público que sigue productos lamentables tanto en calidad como en contenido.
A pesar de que últimamente el salto de la ficción española ha sido espectacular, en nuestro país sigue triunfando los peores productos que tenemos y yo ya me deshago de esa idea que sostiene que la audiencia es soberana, porque me niego a admitir que Está Pasando sea lo mejor que hay en la franja o que la enésima reposición de Jag sea mejor que las apuestas de Cuatro.
Llevo mucho tiempo pensando esto y hoy quiero decirlo en público, porque estoy harto de que la gente no sepa apreciar un buen producto o la calidad de algunas producciones. ¿Porqué las grandes producciones españolas tienen pobres audiencias o no destacan? ¿Porqué CSI arrasa los lunes y Perdidos o Mujeres desesperadas son incapaces de lograr datos aceptables?
Aún no encuentro una explicación a estas preguntas y parece que cada día se reafirma mi misteriosa teoría que Telecinco tendrá audiencia dé lo que dé.
Ayer mismo, Yo Soy Bea, una de las peores producciones realizadas en España desde hace años y con una calidad nefasta (Eso sí, el «prestigioso» TP no se lo quita nadie) logró un gran 25% de share y mientras, El método por dos está hundido con un 9% cuando la distancia entre estos dos espacios es mínima y yo prefiero ver un magazine dinámico con algo de corazón que la peor serie que ha descubierto jamás.
Luego podemos ver como Hermanos y Detectives llega a alcanzar un 22% y Desaparecida, una de las mejores producciones hechas en toda la historia de nuestra televisión, ni si quiera es capaz de alcanzar el 20%. O que un debate político como 59» no sea capaz de alcanzar un 7%, que un zapping cutre y reciclado supera con creces.
En fin, parece que tenemos lo que nos merecemos y si en la tarde sigue liderando un espacio que es un insulto a la sociedad, podemos esperarnos cualquier cosa.




