Ayer, Fox, tras el especial recopilatorio de la primera temporada de «Cinco hermanos» emitido el domingo de la semana pasada, se decidió a estrenar la segunda temporada de «Cinco hermanos».
Como no, yo, como gran fan de la serie que soy, me planté delante del televisor para observar esa maravilla de la televisión que en ningún momento me ha defraudado, ni en su primera, ni en su segunda temporada. Una serie diferente, distinta, un drama puro con unos toques de sarcasmo que la hacen única.
Estoy seguro que si cualquiera de vosotros, los que nunca la habéis visto, os paráis 5 minutos a verla os encantará. Es una serie que leyendo el argumento no te puedes hacer ni la más mínima idea de lo que puede salir de ahí, te puedes imaginar lo mejor y más impresionante que puedas, pero nunca llegarás a ver esa gran serie que se esconde detrás del título «Cinco hermanos».
En España se estrenó el verano pasado en cuatro, y la verdad, si demasiada fortuna, aunque con un meritorio 9% de share, pero a cuatro no le pareció demasiado bien y decidió maltratarla emitiéndola a doble episodio detrás de una reposición de «House» y acabando a la 1 de la mañana. Si señores, eso fue lo que ocurrió, y lo que ahora me sorprende es que «The closer» con una audiencia muchísimo peor le den una oportunidad en la noche de los domingos y a otras series les den la patada.
Pero el tema no es éste, a lo que vengo a hablar es del inicio de la segunda temporada y el fin del primer capítulo, la serie no ha perdido su esencia y como no quiero contar ningún spoiler, solo os diré que la segunda temporada empieza en el día del cumpleaños de Kitty, el mismo día del comienzo de la primera temporada, aquel día en donde su padre murió.