Una gala aburrida, aburrida y aburrida hasta decir basta

Aburrida, aburrida, aburrida, aburrida, aburrida y todavía me quedo corto al plasmar lo que fue ayer la «gran» gala final de Operación Triunfo. Sin dudas, la gala final peor hecha de la historia de Operación triunfo, haciendo honor a lo que ha sido esta edición.
A lo largo de todas estas semanas yo os venido contando el desastre de organización que existía en el concurso y el gran vuelco hacia el reality al más puro estilo Gran Hermano que este concurso de talentos había dado. Ayer se ratificó todo eso.








