La televisión ya no es lo que era
Después del auge del flash back, llega el momento del flash forward. Y LOST sigue siendo la referencia. Tras influir, con su famoso y machacón empleo del salto atrás, en series como HEROES, PRISON BREAK o la desaparecida THE NINE, ahora, el salto adelante que aplica con asiduidad y que no hace sino replicar el movimiento anticipatorio de los fans obsesionados con el final, propicia la aparición de un nuevo show llamado precisamente FLASH FORWARD, construido en torno a dicho recurso. Tiene gracia que en esta nota se venda como el heredero natural de LOST, cuando ni siquiera se ha empezado a rodar. Es como si los que hablan de ella en esos términos hubieran podido hacer flash forward y ver el futuro (tal vez les convenga hablar con estos pitonisos a los del New York Times, donde hace unos días se publicaba un artículo titulado: EL MENTALISTA es un éxito, pero ¿quién puede vislumbrar su futuro? ).
Proseguirán, pues, los experimentos narrativos con la línea temporal en la ficción televisiva, justo cuando la tele juega con el tiempo como el poeta Valéry en aquella memorable frase: El futuro ya no es lo que era. A veces, son juegos modestos, como adelantar los primeros minutos del arranque de la nueva temporada, o filtrar el piloto de un futuro estreno; otras, más ambiciosos, como los que propone la televisión a la carta. Te lleva al futuro de la tele, y una vez allí, sorprendentemente, te permite regresar al pasado remoto, ofreciéndote joyas retro como un fragmento de EL DÍA DESPUÉS o el primer programa de LA BOLA DE CRISTAL.
En realidad, no acabamos de creernos todos estos adelantos de la Internet, es como si viviéramos en un momento de flash forward y nos costara reconocer que es el presente en el que estamos instalados. Un momento dentro del cual siguen dejándonos perplejos las cosas que vemos volver por YouTube, y nos asombran las posibilidades de futuro que abren videoblogs como REFLEXIONES DE REPRONTO, inspirándose en modernas antigüedades, rescatadas por la Red, como los monólogos de Ramón Gómez de la Serna.





