Otro programa más, otra expulsada más, otro más vestido de Mercedes Milá y una novedad más; el casting todavía no está cerrado y puede ser que entre otra persona de fuera a la nueva casa.
Iván ganó la partida a sus rivales que querían su marcha, y Raquel fue la perjudicada. La ex azafata de vuelo del avión del Real Madrid se sorprendió con su nominación pero no tanto de su expulsión pues el rival que tenía en frente era de los 'fuertes'. La casa tras estas dos salidas, Raquel a la calle e Iván a la nueva casa, sigue dividida pero desigual, el grupo liderado por Iván se queda sin líder y sin dos de sus componentes. En cambio el grupo liderado por Ana Toro se queda más fuerte que nunca. A pesar, eso sí, de la nominación de esta junto a Loli y Almudena.
Otras de las sorpresas de ayer fue la entrada de Almudena y Ana Toro a la nueva casa, solo de visita, pero que sirvió para comprobar a Ana que 'su Germán' fue expulsado en la segunda gala. Comprobaron tambiém como los ánimos entre 'los casados' está cada vez peor e incluso las fuertes broncas por los celos de él pueden llevar a una separación.
Aburrida, aburrida, aburrida, aburrida, aburrida y todavía me quedo corto al plasmar lo que fue ayer la «gran» gala final de Operación Triunfo. Sin dudas, la gala final peor hecha de la historia de Operación triunfo, haciendo honor a lo que ha sido esta edición.
A lo largo de todas estas semanas yo os venido contando el desastre de organización que existía en el concurso y el gran vuelco hacia el reality al más puro estilo Gran Hermano que este concurso de talentos había dado. Ayer se ratificó todo eso.
Eso sí, era la gala final y había que superarse en todo. He de decir que en eso sí estuvieron a la altura y se superaron en la mayoría de las cosas:
- La gala de ayer fue y de lejos la gala en la que existió más publicidad por minuto de emisión de todas las que han hecho. Si anteriormente ya os parecía que había mucha publicidad lo de ayer fue estratosférico. Para hacerse una idea, creo incluso que los 12 minutos de publicidad por hora exigida por ley ante estas «tele promociones» se quedan cortísimos.
- En la gala de ayer batieron el record de cómo rellenar minutos y minutos sin tener muchas cosas que contar.
- En la gala de ayer batieron el record que tenían en poner el Corazón Contento y Agua. Desde hace 4 galas que llevamos escuchando estos singles que nos intentan vender por muy malos que sean. Además, es bastante ridículo ver cómo mientras ponen el videoclip de esas canciones sacan las caras de aquellos concursantes que excluyeron porque sí. Ya sabemos que desde que OT está en Telecinco deciden llevar a la mitad de los concursantes porque les da la gana.
- La gala de ayer también batió todos los récords que hasta anteriormente se habían marcado de mala conducta. Una gran parte de los concursantes no supieron comportarse en público e hicieron un desplante a la ganadora entre muchas otras lindezas al no saber encajar una derrota. Lo más gracioso es que luego van de educados por la vida...
La gala se caracterizó además por lo aburrida que fue porque la mayoría de los compañeros de Virginia durante toda la gala estuvieron en contra de ella y no se dignaron ni a darle una felicitación, algo que pocas veces he visto en un concurso de televisión y creo que ni en Gran Hermano.
Otra cosa que también me llamó un tanto la atención fue ver la cara de Noemí Galera a lo largo de la gala. Cuando se dio a conocer el nombre del tercer finalista ella se asustó un tanto al ver como ese era Chipper. La verdad es que no sé que esperaba teniendo en cuenta que Operación triunfo es un concurso de formación y mucho no ha evolucionado y que aún no tiene ni idea de español.
Luego cuando ganó Virginia también se quedó con la cara de asustada porque por mucho que le pese ella ganó.
En fin, ayer despedimos de la pantalla a la que con toda probabilidad será la peor edición de OT de la historia.
Como es costumbre en las últimas ediciones de Operación triunfo en Telecinco cuando este concurso llega a su recta final lo alargan lo máximo que sea posible. Tal es el caso que el año pasado llegaron a hacer una gala final con tan solo dos participantes, un despropósito hablando claro.
Este año parecen no haberse quedado atrás y pese a haber dos, tres o veinte participantes pretenden hacer galas interminables que se acaben a la una y media de la mañana. Evidentemente es una ardua tarea rellenar 3 horas de programa con 8 actuaciones y tienen que tirar continuamente de la estrella del programa: Risto.
Pero Risto no es la única estrella del programa ni mucho menos puesto que ya desde hace unas tres semanas vemos gala tras gala la misma actuación: Corazón contento. ¿No se han dado cuenta en Telecinco que ya hemos visto hasta la saciedad esta actuación? y ¿No tiene más canciones el disco de OT?
En fin, en cada gala vemos más y más relleno pese a la facilidad que hubiese sido acabar una gala a una hora decente: 00:30 de la noche o hacer una final con seis participantes como siempre se ha hecho un TVE.
Cuando Operación triunfo estaba en la pública, nos lo vendían como tanta espectacularidad que al final en Telecinco se queda en nada o que tenían un macro plató, pero por lo menos las galas tenían una duración adecuada y no se tiraba del formato reality o un jurado para ganar puntos.
Ayer y tras el Turquía-Alemania correspondiente a la primera semifinal de la Eurocopa y que arrasó en audiencia con más de un 40%, dio inicio la que es la mejor serie del momento. Una producción que está muy por encima de otras series españolas e incluso puede llegar al nivel de calidad de las superproducciones americanas.
El Internado se ha convertido en un referente de nuestra ficción, en un sinónimo de serie de calidad y que marca claramente el nuevo ritmo de la ficción española y por supuesto, hace que nos olvidemos de ese esperpento que tiene por nombre «Yo soy Bea».
Ayer esta fantástica serie daba fin a su tercera temporada. Una temporada corta como las demás, lo que hace que la serie no te canse al consumirla en pequeñas dosis y cada vez tengas ganas de más y más y te integres en la trama como si el propio personaje fueses.
El capítulo que ha puesto fin a la 3º temporada solo se puede calificar como «Capitulazo», un ritmo vertiginoso de principio a fin y todas las tramas de la temporada que salen a flote para aclararse un poco más. El capítulo ha superado la difícil meta de ser mejor que los dos anteriores finales de temporada.
Cada vez que ves un capítulo de esta serie piensas que es insuperable pero, sin embargo, ves el siguiente y te quedas fantaseado porque realmente la serie se supera capítulo a capítulo.
Ayer, la serie se despidió con un 24% y con una vuelta asegurada puesto que ha sido líder de principio a fin durante toda la temporada. Esperaremos a ver lo nuevo de la serie en septiembre y como nos volveremos a maravillar viendo esta increíble producción.
Hace ya algunas semanas que por falta de tiempo no he podido realizar la crítica semanal a la ya conocida como «Peor edición de Operación Triunfo».
Sin embargo, para una gran parte del jurado, profesores y presentadores del programa ésto no es así y la edición de este año es la mejor, la más espectacular, la de más calidad y una serie de elogios que me suscitan cierta risa cada vez que los escucho por mi televisor.
Ayer y con el concurso en su recta final, pudimos ver como la calidad musical ya era digna de un concurso que dice ser de cantantes y la organización entendió en cierta medida lo que dignifica la palabra «Orden». Sin embargo, una gala normal digna de ser una de las primeras galas en otras ediciones es para una gran parte del jurado una gran gala y superior a la de muchas otras ediciones.
Podría decir muchísimas cosas sobre cada uno de los concursantes o los innumerables fallos del concurso, pero no es cuestión de estar hasta mañana escribiendo esta crítica.
Sin dudas, Risto Mejide es sinónimo de realidad en este concurso. El único que ve lo que demás vemos y dice solo la realidad por mucho que los concursantes intenten ver a un hombre despiadado, él solo dice lo que mucha gente en la calle o en los foros dice.
Uno de los casos más singulares y de mayor exageración que se ha vivido en esta edición, yo creo que es el de Chipper. Me he cansado de oír elogios hacia él como que canta fenomenal o es el mejor intérprete de toda la historia de OT. Ante estas afirmaciones yo me quedo, cuanto menos, perplejo.
Una persona que esté en un concurso en castellano y no sepa hablar español, con una voz simple que tiene muchísima más gente o que no ha evolucionado nada a lo largo de toda la trayectoria del concurso no creo que se merecedora de este título.
En fin, un concurso que ha dejado de ser lo que fue hace ya unos cuantos años cuando era verdaderamente un concurso musical y no un reality en donde la música jugaba un papel pasivo.
Un estribillo muy parecido al título de este post, tenía la canción cantada por Mimi ayer en la gala de OT. Y si hablamos de OT es, como no, para hacer nuestra habitual crítica de la desastrosa edición de Operación triunfo.
El nivel musical es evidente que ha crecido mucho, aunque tampoco fuese muy difícil y siempre teniendo en cuenta que a cada participante le han dado su estilo y no le han buscado la dificultad que merecía el ecuador del concurso. Sin embargo, no pienso ahondar en un tema más que evidente y quiero centrarme en otros aspectos un tanto peculiares.
La organización mejora a paso de pulga, pero por lo menos mejora. Ya no nos encontramos con las nominadas cantando las últimas aunque nos las seguimos encontrando en medio de la gala después de vídeos y con un desorden en el que poca gente creo que se entere.
Luego, podemos destacar los continuos abucheos del público a bastantes concursantes. Es la primera vez que ocurre en toda la historia de OT. Sin dudas, ésto en síntoma de algo aunque organización y jurado no lo quieran ver.
Pero, a decir verdad, muchos abucheos son más que merecidos. Entre concursantes tipo Pablo que por cantar bien y tocar el piano se creen los mejores y van de chulitos por la vida enfrentándose a quien sea por destacar en la peor edición de OT y marujones que lo critican todo y no están conforme con nada, tenemos una plantilla de lo más pintoresca.
Este año, y no creo que haya ninguna duda en afirma ésto, Operación triunfo es un Gran Hermano cuya prueba semanal es una canción. Parecidos hay muchos, discusiones continuas, dos grupos entre concursantes, el bueno que todos odian o el malo que de todo tiene que opinar.
Con ésto, no es de extrañar que pocos expertos musicales apuesten algo por este concurso reality. Un concurso en decadencia en nivel aunque no tanto en audiencias.
Ayer se celebró, como ya es habitual, una nueva gala de la edición más desastrosa en todos los niveles de la historia de Operación triunfo.
Ayer Telecinco de la mano de Gestmusic volvió a deleitarnos de su maravillosos sentido del orden y de la lógica. En el programa intentan hacernos creer que la actuación de las nominadas es decisiva y es lo que tendremos que valorar, pero claro, si luego observamos la gala y apreciamos que las nominadas son las últimas en cantar y cuando estas acaban se cierran los teléfonos, esta idea es bastante irrisoria.
Luego y en su gran sentido del orden y de la estructura existente en el programa, vemos como existe un sofá en el que los concursantes se mueven si ton ni son y mientras se ponen vídeos sobre la semana de una pareja que actuará una hora después o incluso no se pone nada sobre otra pareja.
Está claro que a Telecinco no le importa lo más mínimo lo que piense el espectador. Ellos tienen a unos concursantes polémicos y como si el tomate fuese, nos meten unos cebos en forma de vídeos graciosos durante toda la semana para que a las 00:00 se produzca la actuación.
Pero entre todo este catastrofismo, podemos encontrar algo bueno. ¡Por fin despiden al concursante!, aunque de una forma un tanto peculiar. Todos los concursantes se ponen en el centro del escenario y se oye la canción Cuando me Vaya, tal Fama, pero cantada por dos concursantes en la primera gala, ¿No tendría más sentido que la cantasen los concursantes en directo o incluso en la banda original?
En fin parece que ya no hay solución en este aspecto. En el musical parece que la cosa va mejorando hasta llegar a hacerse una gala normal sin actuaciones propias de Hotel Glamm. Aunque esta sensación de mayoría se diluye cuando veo que la salvada es TaniaS, la que peor canta en la academia o Esther es una de las favoritas.
Señores esto no tiene remedio y como bien podría decir Risto, Operación triunfo se ha convertido como Esther en un producto defectuoso.