Por Blanco, 16 Enero 2009

Soplo de aire fresco para la ficción española

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La miniserie El castigo, emitida por Antena 3 los días 15 y 16 de diciembre del pasado año, cosechó buenos datos de audiencia, tales que permiten reivindicar la bonanza económica que puede reportar en el futuro a las televisiones españolas este género televisivo. La experiencia de los últimos años también así nos lo demuestra.

A lo largo de estos últimos años, se han ido sucediendo en España una serie de productos televisivos de ficción que han contado con el beneplácito del público y la crítica, dentro del todavía novedoso género en el país de las tv movies y miniseries. Son producciones «baratas» de hacer en compración con rodar una temporada entera de una serie nueva que tiene el riesgo de que no coseche buenos datos de audiencia, sea retirada de la programación y, por tanto, no parezca más que «dinero perdido» a pesar de sus posibles maravillas técnicas y estilísticas. Por otra parte, se tratan como pequeñas películas en cuanto al tratamiento del guión, la fotografía... Son elaboraciones cuidadas, no rodadas con prisas o poco tiempo, y en ocasiones se asientan en un reparto de actores conocidos para dar popularidad en la prensa a su estreno (aunque también sirve de modo atrayente la historia que se va a narrar).

Las televisiones españolas han optado por adaptar hechos de la historia reciente de España o episodios que conmocionaron a la sociedad del país con el fin de explotar este formato televisivo. Así, apenas hace dos meses, Antena 3 emitió la miniserie Los últimos días de Franco, que, protagonizada por Manuel Alexandre, Vicky Peña y Fernando Cayo, intentaba recrear la muerte del dictador. Es la cadena del grupo Planeta la que mayor provecho ha sacado de los telefilmes y miniseries, con el estreno también el año pasado de dos producciones sobre la búsqueda y captura de El Solitario y el secuestro a manos de ETA de Miguel Ángel Blanco. Este año 2009 empezará con Días sin luz, sobre la desaparición de la niña Mariluz Cortés. Y no será la última, pues se espera el estreno de un biopic sobre la vida de la niña prodigio Marisol y sobre el intento de atentado al Rey a manos de ETA.

TVE, por su parte, apostó por recrear el crimen de Fago y el tratamiento del caso Rocío Wanninkoff por parte de los medios de comunicación. Para este 2009, recreará en sendas miniseries el asesinato de Anabel Segura y el de los marqueses de Urquijo, que tanto dieron que hablar en la crónica social negra del país. Por su parte, José Corbacho, que estrena ahora su primera ficción (Pelotas), prepara también una miniserie sobre el asalto al Banco Central de Barcelona en 1981.

El camino ya está sembrado para los primeros meses de 2009. Estas cuidadas producciones abren una nueva etapa en la producción de ficción española, que puede dar mayor esplendor a la televisión patria después de los mediocres resultados de sus series en los últimos años.

Por Malcolm, 20 Junio 2008

El caso Wanninkhof: El Test

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Ayer La1 estrenó se segunda mini serie después de Fago, la cual le funcionó muy bien consiguiendo un meritorio segundo puesto en la complicada noche de los lunes.

Esta vez el caso a tratar es la muerte de Rocío Wanninkhof y todos los errores judiciales que ocurrieron alrededor de esta muerte. Luisa Martín es, sin dudas, el principal atractivo de esta mini serie de dos capítulos ya que después de su brillante papel en Desaparecida, esta actriz me ha cautivado.

Centrándome en la serie en sí, un sentimiento raro es el que he tenido después de verla. Me gustó pero, sin embargo, me esperaba algo más, yo perseguía al ver esta serie una auténtica producción propia de una televisión americana. Será porque TVE nos ha malacostumbrado ante tanta calidad en sus anteriores producciones, pero la verdad es que me esperaba algo más brillante.

La serie da la sensación de estar muy poco cuidada, como si estuviera hecha de paso porque había que hacerla y sin prestarle un minuto en atenderla un poquito más. Cuando la ves anunciar y quieres verla, te esperas meterte dentro de la serie, sentir lo que vivieron en la realidad los personajes y concebirlo como si fuese la propia realidad. Sin embargo, pasan los minutos y te encuentras una producción muy típica y que solo te hace pasar un rato entretenido y nada más.

Si tengo que quedarme con algo es, como no, con la interpretación de Luisa Martín. La mejor sin dudas de la serie y su principal punto a favor. Todo lo demás no destaca.

En cuanto audiencias, no se ha estrenado tan mal y a falta de ver el dato del capítulo de la próxima semana, podríamos decir que sus resultados son muy aceptables. Un 17,7% le ha hecho convertirse en segunda opción de la noche por encima de otras grandes apuestas como LEX.