El éxito de EL MENTALISTA
Una de las cosas que más me ha sorprendido últimamente ha sido leer (en este artículo) que EL MENTALISTA es un éxito inesperado. ¿Cómo puede ser inesperado el triunfo de una combinación perfecta de elementos que ahora mismo funcionan? Lo raro sería que ocurriera lo contrario. EL MENTALISTA mezcla en un producto eficaz la investigación criminal con relatos visualizados de CSI, y el personaje carismático, atractivo, gran observador y conocedor de la naturaleza humana que resuelve los casos como un detective de HOUSE (sólo que aquí no es el jefe sino una especie de auxiliar pintoresco de la policía, un vidente estafador metido a sabueso que va siempre un paso por delante). Es un whodonit (quién lo hizo) bien hecho, y los whodonit decentes no suelen fracasar, por aquello que decía el sabio doctor Joel Fleischman: « En una historia de intriga por lo menos el universo tiene sentido. Ha sido él. El orden natural se perturba, pero lo hermoso es que vuelve a estar restaurado». Además a la gente le gustan los actores que proyectan una gran inteligencia con naturalidad
avid Duchovny en EXPEDIENTE X, Hugh Laurie en HOUSE, William Petersen en CSI, y ahora Simon Baker.
Anómalo apuntaba en su blog, a propósito de EL MENTALISTA y el pinchazo de GUANTE BLANCO y CAZADORES DE HOMBRES, que en España no nos atrevemos a mezclar los episodios independientes con la historia larga de fondo. Pero tal vez el problema sea mayor: simplemente no nos da por mezclar.Aquí ha habido un URGENCIAS a la española, un 24 a la española, un CSI a la española, un LOST a la española y habrá un MENTALISTA a la española si la compran y pega el pelotazo. Pero fijémonos en un detalle: con sólo un poco de ingenio, manejando ingredientes de moda, se podría haber llegado al cocktail de EL MENTALISTA antes que los propios americanos. Sólo con un poco, porque no es que Bruno Heller (el creador de ROMA) se haya comido mucho la cabeza, la verdad.
EL MENTALISTA equivale a la suma de una fórmula mil veces ensayada (el enigma policiaco) con un personaje potente encarnado por un actor a su altura. Y como las primeras temporadas de CSI, introduce la posibilidad de una trama más amplia con psicópata, para que no todo se reduzca al descubrimiento del asesino de turno. Pero ni aun así me gana como espectador. A una serie le pido algo más que, un buen personaje, misterios a lo Jessica Fletcher y asesinos en serie rituales. O al menos eso, visto desde otra óptica: la microscópica del laboratorio del primer Grissom o la macroscópica de Dexter, con su voz de la conciencia amplificada para deleite de nuestros oídos.

