Zipizapear

La televisión en España ha cambiado mucho y con ella la forma de hacer zapping. En la prehistoria sólo se podía saltar de la primera cadena a la segunda y viceversa, y ahora uno puede estar brincando un par de minutos por lo menos sin pasar dos veces por el mismo sitio. Cada vez que triscamos con el mando somos conscientes del salto evolutivo que nos ha convertido en una especie diferente de telespectadores: el homo zapping. Pero ¿cómo era zapear cuando ni siquiera existía el verbo zapear y el mando a distancia se llamaba telemando?
Juan Cueto, en su artículo Más zapping, recogido en el libro Pasiones catódicas, describía así la experiencia: «Hacemos zapping en el momento en que el locutor del telediario se dispone a narrar las últimas hazañas del PIB o del IPC, o pasamos sin contemplaciones de un coloquio con ministros dentro al famoso partido de baloncesto de la segunda, o de las canastas del UHF a los no menos infinitos concursos de la primera». Cueto reclamaba más canales y un verbo español para esa actividad, el zapping, entonces habitual en el extranjero, donde la oferta era mayor. Y ambas cosas llegaron, aunque el anglicismo se coló inevitablemente en nuestra lengua. Pero eso trajo aparejado también algo que no creo que Cueto imaginara: el zapping como género, la posibilidad de ofrecerle al televidente dentro de la programación el resultado de un zapeo ideal en el que las imágenes se conectan con un sentido humorístico, o tomando como referencia un tema, un personaje o una época; bien abierto a todo el espectro de canales, como SURFEROS TV, bien interno, limitado a una sola cadena, como FICHADOS.
Estos programas que dotan de estructura a la mezcolanza del zapeo se llaman programas de zapping, pero habría que buscarles otro nombre, porque sí, hay zapping en ellos, todo lo que Cueto definía como tal está ahí: «...salto, cambio frenético, mezcla de imágenes y sonidos heterogéneos, troceo, vagabundeo de cadenas, batiburrillo de mensajes, ir de un lado para otro agarrado al telemando». Pero hay además la intención de hacer un collage ingenioso con las imágenes pescadas, y ese propósito nunca existe en el que va de un lado para otro agarrado al telemando. Una vez hemos resuelto cómo llamar a la acción de hacer zapping, habría que buscar una manera de llamar a la acción de convertir el zapping en la base estructural de un producto entretenido destinado a evitarlo. Considerando lo que eso tiene de manipulación traviesa, y que el término zapping surgió del cómic ,y que Cueto en su momento propuso traducirlo como zapear «en honor al travieso Zape, el de Zipi», y que incluso hay un programa de este estilo llamado ZIPI ZAPPING, ¿por qué no el término zipizapear?
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Uno de los divertidos montajes de FICHADOS






