El Diario de Jesús

Con gran acierto ha bautizado Risto Mejide, mediante este nombre, a esta edición de Operación Triunfo.
La gala de ayer fue descrita a la perfección y en dos líneas por el polémico jurado. Operación Triunfo ha caído en el desprestigio, y no es de extrañar si ves una semana el reality intensivamente y lo comparas con lo que era antes.
Desde que el reality está en Telecinco, y sobre todo desde esta edición, cada día vemos más un reality de convivencia que un concurso de cantantes. Los resúmenes ya no son lo que eran, ahora son unos resúmenes al más puro estilo Gran Hermano. Y no hablemos de las galas, que dentro de poco veremos empezar pasada la median noche y siguiendo el estilo marcado por Noche Hache que en breve empezará en plena franja matinal.
Y si ha esto le sumamos que cada 5 minutos tenemos un momento lacrimógeno al más puro estilo Sorpresa, Sorpresa, que la calidad musical de la mayoría de los participantes es nula y que lo único salvable del concurso es el plató y su jurado, tenemos lo que es actualmente el programa.
Podría sustituirse perfectamente en la madrugada por la teletienda, porque son bastantes minutos lo que se dedican a la publicidad durante el programa, y eso que solo se permiten 12 minutos por hora...
Y dirigiéndome hacia el terreno puramente musical, cada semana me doy cuenta de que la calidad en vez de subir baja hasta tocar fondo. Destacable es la actuación, por decir algo, de Rubén y Esther; dos claros ejemplos de como destrozar una canción rápidamente y sin problemas. Pero lo más grave es que el primero es salvado por el jurado, incomprensiblemente. No sé si será porque no hay espacio para más nominados o la penosa actuación de Esther hace que el brille.
Y como éstas, muchas más actuaciones. El tema yo no canto y dos de sus penosas cantantes o el como un lobo.
De sopetón, yo creo que de la academia sobran 6 o 5 concursantes que ni deberían haber entrado. Entonces, nos quedaríamos con unos 11-12 entre los cuales solo 4 cantarían verdaderamente bien y destacarían
Estas cifras nos hacen pensar en la dudosa calidad del concurso, que está de capa caída y hace que personalmente prefiera antes Factor X que esto, allí por lo menos no existen multitud de cantantes penosos.
